La ansiedad en tiempos de COVID.
La ansiedad se define como Preocupaciones y miedos intensos, excesivos y continuos ante situaciones cotidianas. Es posible que se produzca taquicardia, respiración agitada, sudoración y sensación de cansancio.
En los tiempos actuales, al estar pasando por una pandemia, las personas se han visto recluidas en sus hogares mas tiempo del acostumbrado, se han tenido que adaptar a medidas tomadas por el gobierno para preservar la salud de todos, y muchas otras medidas adecuadas a estos tiempos. todo esto, trae como consecuencia, el desequilibrio de la salud, tanto física como emocional.
La ansiedad, es un tema complejo, y en la actualidad representa uno de los trastornos emocionales más frecuentes, incluso en nuestros niños, produciendo alteraciones de la atención, deficits en distintoas fromas, etc.
El estrés durante el brote de una enfermedad infecciosa puede en ciertos casos incluir reacciones como:
- Temor y preocupación por su salud y la salud de sus seres queridos, su situación financiera o laboral, o la pérdida de servicios de apoyo de los que depende.
- Cambios en los patrones de sueño o alimentación.
- Dificultades para dormir o concentrarse.
- Agravamiento de problemas de salud crónicos.
- Agravamiento de problemas de salud mental.
Las personas que pueden responder con mayor intensidad al estrés de una crisis incluyen:
- Personas que tienen mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 (por ejemplo, adultos mayores y personas de cualquier edad con ciertas afecciones subyacentes).
- Niños y adolescentes.
- Personas encargadas de los cuidados de familiares o seres queridos.
- Trabajadores en la primera línea como proveedores de atención médica y personal de respuesta a emergencias,
- Trabajadores esenciales de la industria de alimentos.
- Personas con enfermedades mentales prexistentes.
- Personas que consumen sustancias o tienen un trastorno por abuso de sustancias.
- Personas que perdieron sus trabajos, les redujeron la jornada laboral o tuvieron otros cambios importantes en sus empleos.
- Personas con discapacidades o un retraso en el desarrollo.
- Personas en aislamiento social, incluidas aquellas que viven solas y en áreas rurales o fronterizas.
- Personas en ciertos grupos de minorías raciales y étnicas.
- Personas que no tienen acceso a información en su lengua principal.
- Personas sin hogar.
- Personas que viven en entornos de concentración de personas (grupales).
La salud mental es una parte importante del bienestar y la salud en general. Nos afecta en la manera de pensar, sentir y actuar. También afecta la manera en que manejamos el estrés, nos relacionamos con los demás y tomamos decisiones durante una emergencia.
Las personas con problemas de salud mental prexistentes o trastornos por consumo de sustancias pueden ser especialmente vulnerables en una emergencia. Las afecciones de salud mental (como depresión, ansiedad, trastorno bipolar o esquizofrenia) afectan la manera de pensar, sentir y comportarse de una persona de manera tal que influye sobre su capacidad para relacionarse y desempeñarse a diario. Estas afecciones pueden ser situacionales (corto plazo) o crónicas (largo plazo). Las personas con problemas de salud mental preexistentes deben continuar con el tratamiento y estar atentas a la aparición de síntomas nuevos o al agravamiento de sus síntomas. Si cree que tiene nuevos síntomas o se agravaron sus síntomas, llame a su proveedor de atención médica.
Llame a su proveedor de atención médica si siente que el estrés interfiere con sus actividades diarias por varios días seguidos. Los recursos gratuitos y confidenciales también pueden ser útiles para que usted y sus seres queridos puedan conectarse con un consejero capacitado y experto de su área.
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